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Gal Costa – Cinema Olympia

El Cinema Olimpia es uno de los más antiguos de Brasil, recientemente ha sido transformado y convertido en un centro cultural con lo que aún sigue en pie. Allí era donde Caetano iba a ver las películas de directores como Glauber Rocha. La canción la compuso y la tocó en directo en el mítico “Barra 69”, el concierto que hicieron en 1969 Caetano y Gilberto antes de tener que abandonar el país. Gal Costa se quedó en Brasil y en sus primeros discos recogió el repertorio de sus amigos y lo dio a conocer convirtiéndose en la voz de la Tropicalia.

En sus dos primeros discos, grabados en el año 1969, aparecían innumerables canciones de Veloso y Gil. Su segundo disco, llamado “Gal Costa”, se abría con este “Cinema Olympia” con el que parecía mandar un recado al gobierno dictatorial, “habréis mandado a Caetano y a Gilberto al exilio pero sus canciones siguen vivas”.

Os Mutantes – Baby

Os Mutantes es una de las bandas más marcianas de la historia de la música. Compuesta por los hermanos Baptista y la jovial Rita Lee, estos mutantes del espacio exterior son una de las mejores bandas psicodélicas de la historia. Su vitalidad y descaro fueron tardíamente reconocidos por gente como Kurt Cobain, David Byrne o Beck. Incluso han utilizado sus canciones para populares anuncios.

“Baby” es una canción escrita por Caetano Veloso que apareció en el seminal “Tropicalia… ou panis et circenses” cantada por Gal Costa. Os Mutantes la tomaron prestada para su primer disco, “Os Mutantes” de 1968, en su versión en portugués. Posteriormente la volvieron a grabar en esta versión traducida al inglés en el que la voz de Rita Lee toma todo el protagonismo y da un avance de su destacada trayectoria en solitario. Una hermosa canción de amor en la que se nos exhorta a aprender portugués… en inglés. Cosas de los Mutantes.

Caetano Veloso – Tropicalia

En 1968, año muy representativo, en Brasil surge un movimiento que durará muy poco pero que dejará una gran huella, el tropicalismo. Varios jóvenes artistas irrumpirán con fuerza en el panorama local con una mezcla explosiva de samba, bossa y psicodelia. Ese mismo año, sale el disco “Tropicalia… ou panis et circensis” un trabajo en el que colaboran Os Mutantes, Gal Costa, Nara Leao, Tom Ze y los dos cabecillas del grupo Gilberto Gil y Caetano Veloso, que además sacan disco en solitario respectivamente.

El disco de Veloso, llamado simplemente “Caetano Veloso” (1968) se abría con el manifiesto del movimiento tropicalista, este “Tropicalia”que entre acordes disonantes y sambas de tamborín da una idea de cómo sonaban los tropicalistas. Lo malo es que al año Gilberto y Caetano fueron expulsados por el gobierno militar y tuvieron que exiliarse a Londres, donde continuarían grabando muy buenos discos pero cada vez más fuera de la onda ‘tropicalia’. De todas formas, viva la banda y Carmen Miranda.

Elis Regina – Querelas do Brasil

Elis Regina fue la gran dama de la canción de Brasil, empezó a cantar a los 11 años y para cuando tenía 16 ya era una estrella nacional. Principalmente grabó bossa pero fue una gran impulsora de los tropicalistas al grabar canciones de, por ejemplo, Gilberto Gil. De temperamento volcánico criticó duramente la dictadura brasileña, lo que la valió el odio del régimen pero a pesar de todo nunca fue a la cárcel debido a su tremenda popularidad.

En este “Querelas do Brasil” grabado en vivo en 1980, dos años antes de su temprana muerte, podemos disfrutar de una voz única y llena de matices, la misma que la convirtió en la voz de Brasil.

Tom & Elis – Aguas do março

A finales de los años 50 en Brasil se volvió a vivir una revolución musical, unos cuantos jóvenes compositores surgían con la bossa nova, un nuevo género musical que recogía los rasgos distintivos de la samba callejera pero le quitaba el fervor y los tambores, y la levaba a un terreno mucho más íntimo. Los mayores representantes de este género fueron Joao Gilberto, Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim. A pesar de algunas críticas iniciales que los tachaban de antimusicales, como lo recogió el propio Joao en su canción “Desafinado”, la bossa se impuso musicalmente tanto en Brasil como a nivel internacional, gracias sobre todo a “La chica de Ipanema” de Jobim en la versión de Joao Gilberto, Stan Getz y Astrud Gilberto.

Pero si hay una canción y un disco definitivos de la bossa nova es este “Aguas do Março” y el LP que la contenía “Elis & Tom”. Dos de los gigantes de la música brasileña se unían para crear la que fue nombrada mejor canción brasileña en una encuesta publicada por el periódico más importante de Brasil el “Folha de Sao Paulo”. La versión con la que os dejo es en directo de 1974, el año de su publicación, en la que la química que desprenden Regina y Jobim mirándose a los ojos mientras cantan es capaz de derretir una barra de acero.

Carmen Miranda – Aquarela do Brasil

Esta canción probablemente sea la más popular de la historia de la música brasileña, es tan conocida que es la melodía que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el país carioca. La compuso Ary Barroso en 1939 y ganó su fama universal cuando Disney la incluyó en su película de 1942 “Saludos Amigos”. Desde entonces su fama no ha hecho más que crecer con innumerables versiones como la de Frank Sinatra (la primera en inglés), Bing Crosby, Plácido Domingo e incluso los Arcade Fire. También ha sido grabada por casi todos los grandes artistas brasileños, Antonio Carlos Jobim, Joao Gilberto, Elis Regina o Gal Costa.

Pero la versión con la que os dejamos es la de Carmen Miranda, una mujer que simbolizaba Brasil tanto o más que la propia canción a pesar de haber nacido en Portugal. Eran los años 40 y la samba era la música nacional, desde los años 30 el gobierno dictatorial había decidido utilizarla para dar al país una mayor cohesión nacional, gracias a esta canción la gente le puso banda sonora al país carioca. Brasil para el mundo pasaba a estar representado por dos cosas, Samba y Carmen Miranda.

Caetano Velos – Eu sei que vou te amar

Los médicos, esos que extienden recetas de prozac y antidepreseivos para vencer la ansiedad y la depresión como si de cheques en blanco se tratara, deberían recetar dosis de escuchas de esta preciosa canción, interpretada por infinidad de artistas, Antonio Carlos Jobim, Bebo Valdés o Caetano Veloso, entre otros muchos, y cuyo autor original es Vinicius de Moraes. Quizás no sea la más representativa de un país como Brasil, idolatrado por otras canciones más populares como “La Garota De Ipanema”, pero sí la idónea para degustar la dulzura del idioma portugués contando y cantando cómo se puede amar para siempre, contando y cantando lo que duro que se hace la distancia, la ausencia, la soledad. Sin empalagar pero rebosante de sinceridad, esa que tan solo la nostalgia sabe contagiar. Quién lo ha sufrido bien lo sabe.

AMADO STORNI

Antonio Carlos Jobim – Garota de Ipanema

Hay ciertas canciones que te llevan directamente al lugar del que hablan pero muy pocas te hacen sentir tan cerca ese lugar como esta canción. Quizá tambiñen sea por lo exótico del lugar y del tema pero por favor qué ganas que entran de coger el primer avión y de ir a ver a esa niña a Ipanema, ¿verdad?.
Esta canción se convirtió en un auténtico megahit internacional en el año 1963 en las voces de Astrud y Joao Gilberto, más tarde sería verisonada también exitosamente por el mismísimo Frank Sinatra pero nosotros nos vamos a centrar en sus compositores originales.

Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes tomaban el café a diario en un bar llamado “Veloso”, y desde las sillas de ese café observaban a una chica de cuerpo dorado que cada día pasaba por allí a comprar tabaco para su madre. Esa niña existió y existe de verdad, se llama Helo Pinheiro y por lo visto le ha sacado muchísimo beneficio propio al hecho de haber inspirado semejante temazo, ¿y saben qué?…se lo merece. El hecho de inspirar a dos artistas hasta el punto de hacerles crear su más preciosa composición y ¿por qué no decirlo?, haberles resuelto la vida para siempre gracias a los royalties del tema (ojo que no es ni mucho menos el único temazo que han compuesto pero por supuesto sí el más vendido) se merece que la chica haya hecho negocio. La belleza a veces también es capaz de crear más belleza. Lo que pasa es que, como dice el mensaje de la canción, los años pasan factura, y eso que la “garota de Ipanema” se conserva la mar de bien, pero en una mujer lo bello es efímero, en el arte, en la música, esta canción seguirá siendo igual de bonita por los siglos de los siglos…

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